martes, 21 de febrero de 2017

La Deontología y los Colegios profesionales. Por Rafael del Rosal

Las profesiones afrontan tiempos decisivos en España, con la Ley de Servicios y Colegios profesionales a punto de regresar al candelero. El texto de esa ley retirado en la anterior legislatura no nos gustaba y debemos prepararnos para que el texto que le siga tampoco nos guste.

Ese es el motivo por el que no estamos para más circunloquios ni para seguir debatiendo sobre el sexo de los ángeles, a vueltas sobre la deontología abstracta o los Colegios sin naturaleza, para seguir rehuyendo entre medias verdades, a mitad de camino entre lo divino y lo humano, lo sagrado y lo profano, la salvación eterna o el camino de perfección, la única, sencilla y elemental verdad que tanto tememos por la enorme responsabilidad que conlleva: que el Artículo 4.9 de la Directiva de Servicios y el art. 3.12 de la Ley Paraguas –que traspone aquél a nuestro ordenamiento- establecen con toda claridad que los Colegios Profesionales son las Autoridades Reguladoras de la Competencia de sus colegiados en los Mercados de los Servicios Profesionales respectivos.

De acuerdo con tan elemental disposición, nuestros Colegios Profesionales tienen la misma misión y rango que el Regulador común (CNMC) para el resto de los mercados, pero en Régimen de Autorregulación. Los Códigos Deontológicos no son otra cosa que la más antigua y sofisticada ley de la leal competencia de los profesionales en el mercado, solo que en un estadio más desarrollado que el derecho común. Y la competencia Disciplinaria de los Colegios no es ninguna “función deontológica” extraña a las dos premisas anteriores, sino su instrumento coercitivo para alentar y exigir el cumplimiento de las reglas de la competencia contenidas en sus referidos Códigos.

De tan sencillas premisas se desprende un cúmulo de consecuencias de tal calibre que no caben en este espacio. Siendo de señalar como decisivas, las siguientes: 

  • a) Defenderlas es la primara misión del profesionalismo si no quiere perder su independencia y quedar a merced, cuando quiera, de la intervención política de los poderes públicos como ocurre en Venezuela, Bolivia, Rusia y otros países.

  • b) Defenderlas es llevarlas sin ambages a la Ley de Servicios y Colegios Profesionales que, mientras pregona que su misión es trasponer al ordenamiento jurídico español la Directiva de Servicios,  la contrapone. Y, cómo no, llevarlas a la protección constitucional por la vía del art. 36 CE, integrando dicha Ley en el “bloque de constitucionalidad”.

  • c) Defenderlas es rechazar a nuestros modernos entreguistas que, desde dentro del profesionalismo, nos llaman a no hacer nada en el camino de los dos puntos precedentes y entregarnos a la Ley de Servicios y Colegios retirada, que volverá igual y que consideran una magnífica oportunidad para hacer no sé qué cosas modernísimas que en modo alguno explican. Y también rechazar los embates de la CNMC, que solo persigue el monopolio regulador aniquilando a los Colegios, sus homólogos preexistentes.

  • d) Y, finalmente, defenderlas es hacer Códigos honestos, ejercer la competencia Disciplinaria sin escapismos y ejecutar con eficacia las sanciones impuestas, poniendo en el centro de la vida Colegial la potestad disciplinaria, autorreguladora de la competencia en el mercado de los servicios profesionales de sus colegiados.

Si no estamos dispuestos a todo eso, lo mejor será que no nos sigamos engañando: Si no la ejercemos nosotros a través de nuestros Colegios, la regulación de la competencia de los profesionales en los mercados de sus servicios la terminará haciendo otro. Salvo que nuestro sueño sea que los servicios profesionales queden desregulados… pero no se note. ¿Y si fuera ese El Dorado que de verdad buscan nuestros modernos entreguistas?   

viernes, 17 de febrero de 2017

Sobre el compromiso del Consejo General del Trabajo Social con la deontología profesional


Hoy en día la ética es rentable. De tal forma que podemos asegurar que cualquier organización que no se encuentre dentro del prisma de la trasparencia y la buena praxis profesional está destinada a desaparecer por no cumplir con el mandato que impone la sociedad. A este examen cotidiano se enfrentan todas las organizaciones profesionales por su especial relación con la persona atendida y el alcance de su intervención profesional, la trabajadora social está en el foco de atención de la ciudadanía, de las instituciones y de los medios de comunicación. Así ha sido siempre, y siempre lo será, pero la importancia de la buena praxis profesional y el control de la misma por parte de la organización es en estos momentos imprescindible. Así pues, es hora de darle la importancia que se merece a la deontología profesional, la ética pequeña o anónima que siempre ha quedado en un segundo plano con respecto a los otros planos de la ética.

Seguramente el más relevante supuesto de ordenación del ejercicio profesional es la atención a la Deontología profesional. Es decir, la asunción de criterios compartidos por el colectivo profesional al convertirlos en un texto normativo: el Código Deontológico de Trabajo Social que recoge los deberes, normas morales y reglas de conducta por los que se rige la profesión como garantía para el profesional y la ciudadanía. Es por ello que, desde el Consejo General del Trabajo Social, se incluyera como eje fundamental en su programa el desarrollo de la Deontología Profesional. El primer código deontológico en trabajo social editado por el Consejo General del Trabajo Social fue aprobado por Asamblea General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales en su sesión extraordinaria de 29 de mayo de 1999. Desde entonces, en los siguientes diez años, el código se imprimió hasta en seis ocasiones.

Conscientes de la necesitad de adaptar el texto a la nueva realidad social y a las normas que influyen directamente en la actividad profesional, el Consejo inició un proceso de adaptación del texto conforme los criterios de la Unión Profesional. En este proceso colaboraron los treinta y seis colegios profesionales remitiendo más de trescientas alegaciones al texto. Finalmente fue aprobado por unanimidad en Asamblea General Extraordinaria el día 9 de Junio de 2012. Desde entonces se han impreso más de quince mil ejemplares y se ha actualizado dos veces con la nueva definición de trabajo social de la Federación Internacional del Trabajo Social (FITS GLOBAL- Meolbourne-Australia).

Por último y atendiendo al mandato del código recientemente se aprobó en Asamblea el Reglamento Interno  de la Comisión Deontológica de Trabajo Social, cuyo proceso de nombramiento de sus componentes está a punto de comenzar. Esta Comisión que tendrá un papel central será un órgano colegiado de naturaleza consultiva y asesora que dictaminará en materias de ética y deontología profesional del trabajo social atendiendo a los valores y principios del Código Deontológico de la profesión.

Desde el Consejo entendemos que es hora de hacer énfasis en los modelos adecuados y deseables de conducta profesional: la buena praxis es más necesaria que nunca. #deontologiaUP



miércoles, 15 de febrero de 2017

Deontología y profesión: Un modelo de ejercicio al servicio de la sociedad



En junio de 2015, el Consejo Europeo de Profesiones Liberales (CEPLIS) renovó la declaración de los valores comunes que dan sustento deontológico a las organizaciones que lo componen. En ella se recogía la importancia de la que es considerada la esencia de la labor profesional: el acto profesional, cifrado desde la deontología y la excelencia a través de la formación continuada; pilares fundamentales sobre los que articular una defensa de las profesiones ante los desafíos desreguladores a los que nos enfrentamos.

De manera sintética, la actividad profesional puede definirse como una tarea intelectual que requiere un alto nivel de conocimiento y está sujeta en su desempeño a un código de conducta. Así pues, la deontología es uno de los factores esenciales que distingue a una profesión: es un sistema de autorregulación del que se dota una corporación profesional que por encomienda de la sociedad tiene reconocidas atribuciones propias en un campo determinado, con el fin de garantizar que las ejerce con sentido de responsabilidad y enfocándolas hacia la defensa del interés general.

Es decir, más allá de la disposición del correspondiente bagaje académico reglado, un titulado se constituye en un profesional, con todo lo que este término comporta, en la medida que somete su ejercicio a un conjunto de normas de conducta voluntariamente promulgadas y asumidas por la corporación en su conjunto, como una especie de contrapartida que justifica el reconocimiento por parte de la sociedad de unas atribuciones específicas.


El nuevo código de los arquitectos
En concordancia con estos principios, los arquitectos españoles, a través de nuestras organizaciones representativas hemos aprobado y ha entrado en vigor recientemente un nuevo Código Deontológico en sustitución de unas vigentes normas que, con ligeras modificaciones, databan de 1971. Es evidente que en estos 45 años se han producido profundas transformaciones en la sociedad en su conjunto, y en el ámbito particular de nuestra profesión, que obligaban a una revisión integral del cuerpo normativo regulador de la conducta profesional de los arquitectos.

Esta iniciativa, desarrollada en un largo proceso de elaboración durante más de un año y medio, ha dado respuesta al alto nivel de exigencia moral que la sociedad reclama hoy día y, a la vez, ha fijado un modelo de ejercicio para el conjunto de la profesión y especialmente para la masa de nuevos titulados que se enfrentan a un horizonte muy difícil y falto de referencias. A fin y al cabo, el ejercicio de las profesiones está ligado, ya desde Hipócrates, a un compromiso ético que en el presente siglo XXI ha adquirido un papel esencial. Desgranando sucintamente su contenido, el nuevo código introduce pautas de conducta sobre aspectos de la profesión de arquitecto que han surgido en los últimos años y sobre las que había un vacío deontológico. Aspectos como la propiedad intelectual, la formación continua, la acreditación curricular y la mediación y el arbitraje se dotan de una regulación adaptada a los nuevos tiempos.

En el campo del ejercicio libre, el Código afronta la asimetría en la relación contractual entre el arquitecto, conocedor de las particularidades del servicio que oferta, y un cliente que con frecuencia no dispone de conocimientos ni fuentes de información suficientes para discernir el contenido preciso de los compromisos mutuamente adquiridos ni para evaluar la calidad de la prestación. Cabe destacar también la profusa campaña de información y comunicación, de marcado carácter didáctico y divulgativo, que desde el Consejo hemos realizado para poder llegar a cada uno de los profesionales de todo el territorio nacional.

El Código Deontológico de los Arquitectos es un documento abierto al público, disponible para cualquiera que quiera informarse y de consulta muy recomendable para todo aquel que sea perceptor de un acto profesional protagonizado por un arquitecto.

Por Jordi Ludevid i Anglada
Presidente del CSCAE

viernes, 10 de febrero de 2017

Reflexiones sobre deontología y función colegial. Por Consejo COLEF


Desde el Consejo COLEF valoramos muy positivamente la labor realizada por Unión Profesional con las publicaciones sobre ordenamiento y función colegial, siendo estas de un gran valor pedagógico. Nos está resultando de gran ayuda para comprender y hacer comprender las responsabilidades, funciones y obligaciones que emanan del ámbito colegial.

Desde el prisma de la función deontológica de los colegios profesionales, compartimos la importancia que el desarrollo, puesta en marcha y control de un código deontológico de la profesión tiene tanto para los profesionales como para la sociedad y consideramos de vital importancia que se puedan llevar a cabo. Por otro lado, las normas deontológicas vinculan al colegiado en el ámbito colegial y en aquellos casos en los que el profesional no esté colegiado, pero la actuación profesional que lleva a cabo esté sujeta a colegiación. Pero, ¿qué sucede en el caso de una profesión en la que no es de obligado cumplimiento la colegiación? Esta cuestión hace plantearnos la utilidad y aceptación que el Código Deontológico pueda llegar a tener en los casos de profesiones que no tengan obligación de colegiación.

Creemos que el propio desarrollo normativo en este sentido es contradictorio, ya que la Constitución Española plantea la importancia de que sean los colegios profesionales los que desarrollen las funciones de regulación profesional establecidas por ley en aquellas profesiones cuyo ejercicio afecte a bienes como la salud, la seguridad de las personas, el patrimonio y una serie de áreas sensibles. Podría interpretarse que el hecho de que exista un colegio profesional debería ser motivo suficiente de obligatoriedad de colegiación para todos aquellos que quieran desarrollarse profesionalmente en la profesión que regula dicho colegio profesional. Del mismo modo, nos preguntamos que, sin esta obligatoriedad de colegiación, la puesta en marcha de un código deontológico podría incluso resultar como una barrera para la colegiación, ya que no deja de ser el código deontológico una serie de normas que se han de cumplir siempre y cuando estés colegiado. El hecho de someterse a unas normas a veces es motivo de rechazo.

Como planteamiento teórico, el desarrollo y aplicación de códigos de deontología profesional debe de ser parte de la base en la que se sustenta la sociedad, sin embargo entendemos que antes de ello debería revisarse la normativa para que permita a todos los colegios profesionales poder realizar las funciones que la Constitución les encomendó. No se trata de obligar a los profesionales a colegiarse, se trata de responsabilizar a las personas de sus elecciones, ya que como bien indica la Constitución Española en la sección segunda, del capítulo segundo del Título I, denominada Derechos y Deberes de los Ciudadanos, concibe que la libertad de elección de profesión, reconocida en el artículo 35 de la norma, es un derecho que en determinados casos, ha de conllevar un deber, que es la sujeción a unas normas que serán ordenadas y controladas por los Colegios Profesionales a través del Código Deontológico de la profesión.

Desde nuestro prisma, no compartimos que haya profesiones colegiadas sin obligatoriedad de colegiación, ya que entonces se puede interpretar un incumplimiento de la legalidad Constitucional, y se pone en peligro la salud y seguridad de los ciudadanos. Sin esta base, es complejo establecer normas que sean de aplicación para todos los profesionales. Creemos que la calidad en los servicios profesionales aumenta considerablemente cuando hay un Código Deontológico respaldando la actividad profesional, pero creemos que tiene que ser aceptado por todos los profesionales en el marco de los Colegios Profesionales. 

Serafín Delgado Gil
Vocal de Deontología y Acreditación
Nº Colegiado 11893
Consejo COLEF

miércoles, 8 de febrero de 2017

Educación Social y deontología profesional

Partiendo de la idea de que el “ethos” de la Educación Social, como profesión, consiste en acompañar a las personas a desarrollarse lo más plenamente posible en el mundo social, y en el caso de las personas en desventaja social con más ahínco, la Educación Social tiene una doble misión: 

  • Transformar realidades sociales apoyando a las personas para que sean las protagonistas de ello.
  • Empoderar a aquellas personas que han perdido sus derechos para que puedan llegar a ser autónomas y responsables de su propia vida. 


Estos objetivos se logran proporcionando una serie de servicios y recursos socioeducativos al conjunto de la sociedad, de la comunidad y de las personas. Por ello la profesión de Educación Social posee necesariamente una dimensión política, teniendo como misión principal el respeto de los Derechos Humanos y contemplando un horizonte de valores de mayor justicia social, igualdad, libertad y responsabilidad. 

Es en este contexto donde la construcción de un Código Deontológico para esta profesión representa la asunción de la defensa de unos principios y normas comunes que orientan la práctica y la responsabilidad profesional ante una gran parte de la población en situación de dificultad y dependencia.

La labor de las Comisiones de Ética y Deontología Profesional de los Colegios Profesionales consiste en:


  • Ofertar a Entidades públicas y privadas y Universidades (profesorado y alumnado), formación sobre el Código Deontológico, su conocimiento y utilidad en la organización del trabajo.
  • Recepción de consultas sobre conflictos éticos que puedan surgir en el desarrollo de la tarea educativa, ayudando a dirimirlos adecuadamente usando el Código Deontológico de la Educación Social. 
  • Velar por el cumplimiento de los preceptos de la ética profesional y por el respeto a los derechos de las personas a quienes van dirigidas las intervenciones  educativas. 
  • El estudio y la visibilidad de situaciones en las que los y las profesionales de la Educación Social desarrollan su trabajo y que la casuística hace incidir en ellas con especial interés. 
  • Establecer alianzas con otras comisiones, colegios y entidades  para compartir procesos de reflexión que beneficien a la calidad de las intervenciones educativas, fortalezcan la profesión, denuncien situaciones de injusticia social y traten de dar respuestas adecuadas a las necesidades de la ciudadanía.


Iñaki Rodríguez
Coordinador de la Comisión Deontológica 
del Consejo de Educadores/as Sociales (CGCEES)

martes, 7 de febrero de 2017

Comienza la campaña 2.0 de Unión Profesional dedicada a la #deontologiaUP

La función deontológica es la esencia de las organizaciones colegiales. Conscientes de su importancia, desde Unión Profesional se ha llevado a cabo un estudio titulado La Función Deontológica de la organizaciones colegiales y su impacto económico y social, al que se puede acceder desde nuestra página web. Para animaros a leerlo y difundirlo, hemos sintetizado algunas cuestiones esenciales en la siguiente guía:


Queremos que la ciudadanía sepa cuán importante es la labor de las organizaciones colegiales; queremos que los colegiados y colegiadas sean conscientes de la responsabilidad que existe en todos aquellos actos profesionales que conjugan en el día a día; y queremos que el espacio público que todos y todas compartimos sea un espacio más justo e igualitario, para lo que la labor de las profesiones es capital.
A lo largo de este mes de febrero, Unión Profesional contará con las opiniones, puntos de vista y experiencias sobre ética y deontología profesional en este espacio virtual que es El Blog de las Profesiones.  Asimismo, os dejamos en este primer artículo algunos de los materiales que hemos elaborado para la difusión de esta campaña bautizada #dentologiaUP.


¡Os esperamos en la Red!

lunes, 30 de enero de 2017

Actividades dignas de grabar (en la memoria)


Cuando las actividades son interesantes hay que grabarlas en la memoria. Para ayudar a que esto suceda con la actividad especial que Unión Profesional organizó en el seno de CONAMA, el pasado 29 de noviembre, la sesión fue grabada y después de haber sido editada en formato reportaje, ha llegado la hora de su difusión.

Comprimir alrededor de tres horas en poco más de diez minutos no ha resultado tarea fácil. Sin embargo, el resultado puede considerarse completo y concreto: el valor de aliarse entre las profesiones (y entre estas y otras entidades) para procurar junto con el resto de actores la sostenibilidad de nuestro entorno, el nicho vital ecológico que hemos heredado y que como corresponde, debemos dejar en herencia, si fuera posible, mejor de lo que lo encontramos.

Las profesiones colegiadas, representadas por su presidente, Jordi Ludevid, acompañado de una socióloga experta en sostenibilidad y medio ambiente y de un economista e investigador en lo ecosocial debatieron sobre lo que pueden hacer las profesiones por el medio ambiente, aliándose y  por qué no, dándose ejemplo.


Seguidamente la grabación en cuestión, que puede ser encontrada en la gran memoria compartida, a la que más acudimos y en la que algunos, prácticamente, vivimos: Internet.


jueves, 26 de enero de 2017

El interés general como objetivo de asociaciones y profesiones

Unión Profesional firmaba el pasado mes de diciembre un convenio de colaboración con Sociedad Civil por el Debate (SCD) ya que ambas entidades comparten objetivos y fines sociales a través de los que pueden establecer acciones conjuntas en beneficio del interés general. 

Uno de estos campos es el de la formación de los jóvenes por lo que Sociedad Civil por el Debate ha firmado un convenio de colaboración con la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) con la finalidad de reclamar más innovación y empleo para uno de los sectores más perjudicados por la crisis económica. 

La transparencia es otro de los campos de interés que comparten estas dos asociaciones y un ámbito en el que Unión Profesional viene trabajando con el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG) con el que ha publicado recientemente la Guía de Transparencia para las corporaciones de derecho público. Sociedad Civil por el Debate publicaba una entrevista a Esther Arizmendi, presidenta del CTBG, en la que afirmaba que «los gobiernos no están haciendo todo lo que pueden en Transparencia».
Sociedad Civil por el Debate también ha dado voz a algunos de los presidente de los Consejos Generales que integran Unión Profesional para explicar la visión concreta de las profesiones a las que representan. Así, Francisco Santolaya, presidente del Consejo General de Psicólogos, reclamaba «un aumento del número de psicólogos en la escuela, tras advertir que las actitudes frente al maltrato o la desigualdad de género se forman en el colegio».
Jordi Ludevid, presidente de Unión Profesional y del Consejo Superior de Arquitectos, afirmaba en la entrevista que se le realizaba con motivo de la firma del acuerdo de colaboración con SCD que «la arquitectura ya no es una profesión elitista, sino comprometida con la habitabilidad de las personas. Esa es nuestra misión».

Por su parte, Ana I. Lima, presidenta del Consejo General del Trabajo Socialdenunciaba que «cada vez nos alejamos más de un modelo de convivencia, bienestar, cohesión social, participación democrática y calidad de vida que nos distancia de la meta de la felicidad común».
Otros miembros de UP que también han firmado un convenio marco de colaboración con SCD son el Consejo General de Abogacía, el Consejo General de Médicos, Consejo General de Procuradores.

sábado, 21 de enero de 2017

No es lo mismo mediar que ser mediador



En la celebración del Día Internacional de la Mediación, Unión Profesional se une a las iniciativas desarrolladas a lo largo de la semana, y no queremos dejar pasar la oportunidad de incidir en un aspecto que consideramos especialmente relevante sobre materia, y es que no todos los que median son mediadores, es decir, existen diferencias entre mediar y ser mediador.

Seguro que conocemos personas que por su carácter o predisposición, tienen a mediar ante una situación que puede resultar complicada, incómoda o conflictiva. Mediar es una actitud que favorece al mediador, pero no le da la consideración como tal. La RAE define la actividad de mediar, entre otros aspectos, como:
  • 2. intr. interceder o rogar por alguien. mediará por él en el juicio.
  • 3. intr. actuar entre dos o más partes para ponerlas de acuerdo en un pleito o negocio.


El mediador, sin embargo, es aquella persona que cumple con una serie de requisitos. El mediador ha de poseer un título oficial universitario o de formación profesional superior, contar con una formación teórico-práctica específica para ejercer la mediación consistente en 100 horas de docencia efectiva, de las que, al menos el 35% tengan carácter práctico, además de actualizar sus conocimientos con una formación de 20 horas cada 5 años (Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre).


El mediador también ha de tener suscrito un seguro o garantía equivalente que cubra la posible responsabilidad civil derivada de la actuación en las intervenciones que haga, seguir una formación continuada y respetar los principios informadores de la mediación (voluntariedad y libre disposición; neutralidad; confidencialidad; igualdad de las partes e imparcialidad de los mediadores).


Por tanto, que una persona tenga habilidad para promover que dos o más partes lleguen a acuerdos, no lo definen como mediador, pues este deberá además, cumplir con todos los requisitos apuntados.

Dolores Martín Villalba

miércoles, 18 de enero de 2017

Emprender como salida profesional

Según un informe elaborado por el Observatorio de Emprendimiento Universitario, para los universitarios españoles emprender  puede ser o un estilo de vida o a una actividad basada en crear nuevas empresas. Un 49% de los estudiantes entrevistados consideran que emprender consiste en que una persona aplica sus conocimientos y habilidades para identificar/generar nuevas oportunidades de negocio (emprender es “crear nuevas empresas”), mientras que para el 34 % de los universitarios, emprender consiste en que una persona responda a los cambios o retos cotidianos a través de la exploración y explotación de diversas alternativas (emprender es “un estilo de vida”). 

Por necesidad o por vocación. Hasta el momento estas eran las dos principales razones para emprender. Se suma la valoración de esta alternativa como salida profesional para el futuro inmediato. Es lo que piensan el 29,3% de los universitarios encuestados en el informe "Perfil emprendedor del Estudiante universitario 2015-2016", promovido por el Centro Internacional Santander Emprendimiento, RedEmprendia y Crue Universidades. 

Según los datos arrojados por el mismo, el 30% de los universitarios españoles desean ser emprendedores y el 5% ya han constituido una empresa, compatibilizando algo más de un 12% de ellos, una actividad empresarial con los estudios universitarios. Son datos realmente destacables, si a ello se suma la percepción positiva que los universitarios tienen del apoyo obtenido, en programas, asesoramiento, formación, etc. por parte de la universidad en este terreno.
  
Conectan los datos arrojados por el presente informe con algunos de los ámbitos de mejora que, Segundo Piriz, Presidente de la CRUE, apuntó durante la exposición de conclusiones del informe "La Universidad Española en Cifras 2014-2015", el pasado octubre. Singularmente al relativo a "adaptar el currículo a las necesidades sociales y del mercado de trabajo, a fin de que los egresados encuentren con mayor facilidad su primer empleo de calidad", teniendo en cuenta en esta ocasión, que para un tercio de los encuestados, el emprendimiento es una opción como salida profesional.
Cabe apuntar por otro lado, iniciativas que sean de utilidad para que el emprendimiento sea cada vez más común en el ámbito europeo. En este sentido, el programa Erasmus para Jóvenes Emprendedores, consiste en intercambios transnacionales que ofrecen a emprendedores noveles y personas que desean crear una empresa la oportunidad de aprender de empresarios experimentados que dirigen pequeñas empresas en otros países participantes. Innogate to Europe, organismo intermediario de la Comisión Europea, organiza el jueves 26 de enero la Award Ceremony "Erasmus for Young Entrepreneurs" en la Fundación Rafael del Pino. Es una interesante oportunidad para los emprendedores y potenciales emprendedores, en tanto, además de la entrega de diplomas,  tendrá lugar un café networking para establecer redes con los demás participantes del evento y  se presentarán las claves para participar en el Programa, bien como empresario de acogida, o bien como nuevo emprendedor.

Dolores Martín Villalba

miércoles, 4 de enero de 2017

Transparencia colegial, cuestión de voluntad

Los colegios profesionales están en la normativa española, empezando por la Constitución (art. 36). Igualmente lo están como corporaciones de derecho público en la Ley de transparencia, aprobada en el año 2013. Coincidiendo con el tercer aniversario de esta norma y tras meses intensos de trabajo, Unión Profesional y el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno presentaban una guía para facilitar a las organizaciones colegiales y al resto de corporaciones de derecho público la comprensión de las obligaciones a cumplir por estas instituciones en el marco de la transparencia.




Desde la firma del convenio con el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno (CTBG), en mayo del año 2016, Unión Profesional (UP) trabaja para acercar esta materia a sus miembros y que a su vez estos puedan responder a aquellas inquietudes que le trasladan sus colegios profesionales sobre transparencia y acceso a la información. Una ayuda en cascada cuyo beneficiario más relevante es como siempre, el ciudadano. El ejemplo más lo tenemos en la publicación de  las '10 preguntas sobre transparencia que toda corporación de derecho público debería saber responder', documento también elaborado a la limón entre el CTBG y UP y que fue presentado el  28 de septiembre, coincidiendo con la celebración del Día Internacional del Derecho a Saber.




Los convenios deben estar para cumplir objetivos comunes y en eso está UP, no solo con el CTBG sino con todos aquellos partners con los que ha firmado y firmará acuerdos de voluntades. Un inicio de colaboración entre instituciones con un beneficiario imprescindible: el ciudadano.

martes, 3 de enero de 2017

Comienza 2017 con Profesiones



Comenzamos 2017 recomendando la lectura de nuestro último número de la revista Profesiones. Un número dedicado al medio ambiente, así como a otras cuestiones capitales para las profesiones y l@s profesionales, como puede ser el marco europeo de actuación, el empleo o la transparencia de las entidades colegiales.


El 30 Aniversario de la entrada de España en la Unión Europea ha ocupado dos números, siendo esta segunda entrega una continuación de todas las profesiones que han reflexionado sobre el potencial de la UE para el desarrollo de las mismas. En esta idea, destacamos el artículo Las profesiones liberales europeas como fenómeno social, el cual nos recuerda importantes conceptos consensuados en este ámbito, como son los valores comunes, el fin social y el bienestar integral.

Se cumplen diez años de la Ley de Dependencia; preguntamos a profesionales involucrados en la sociedad desde la base, y apostamos por una visión pedagógica para luchar contra la violencia de género. En esta línea, la de la pedagogía desde las profesiones como garantía de libertad para la ciudadanía, asistimos a la última entrega de la sección dedicada a Profesiones y Seguridad; sección que comenzara allá por 2015, y que puede consultarse en el siguiente recopilatorio:

jueves, 29 de diciembre de 2016

Ficciones, heroínas y ciencia




“Hemos podido mirar el interior de un mundo nuevo, y hemos visto que es más misterioso y más complejo de lo que imaginábamos. Todavía hay secretos ocultos esperando ser descubiertos en un futuro por científicos aventureros. Y eso es lo que me gusta”.

Ha fallecido Vera Rubin, astrónoma y descubridora de la materia oscura. Una mujer de ciencia, consciente de la importancia de la divulgación, de trasladar la pasión y la felicidad que ella misma experimentaba contemplando el cielo nocturno. Esto la empujó, entre otras muchas acciones, a escribir el libro “Mi abuela es astrónoma”, un legado de inspiración para las nuevas generaciones. En Mujeres con Ciencia, precisamente, le han dedicado un extenso artículo titulado Vera, la espía de las estrellas como homenaje a su labor científica. 

Esto nos lleva a pensar y repensar el sentido profesional, la influencia de lo proyectado en las siguientes generaciones, y cómo influyen en las nuevas vocaciones. Este tema, precisamente, lo hemos abordado en Unión Profesional en distintos proyectos, artículos y estudios.

Y más recientemente, en el Congreso Nacional de Medio Ambiente, donde abordamos la importancia de ciertas ficciones, populares y mainstream, para construir una conciencia ecologista generacional. 
Porque el aparato simbólico que manejamos puede parecernos mucho más inocuo de lo que creemos, desde aquí insistir en mejores ficciones, desde luego, pero, sobre todo, en la formación crítica de quienes las leen. 

martes, 27 de diciembre de 2016

La migración como única opción de vida

Más de 4.000 son las vidas que se ha cobrado el Mediterráneo en el último año. El 18 de diciembre fue el Día Internacional del Migrante. La migración se ha convertido en la única opción de vida de miles de personas, una forma de vida cada vez más común para todos aquellos que por causas ajenas a su voluntad tienen que dejar sus casas, sus familias, sus vidas... para huir de la muerte. Cada día aumenta el número de menores que llegan Europa, según datos de ACNUR en el año 2016 casi 14.000 menores no acompañados llegaron a las costas italianas, esperando un futuro y sin embargo, su único futuro es un presente en un campo de refugiados del que las posibilidades de salir a corto plazo son escasas.

Europa permanece impasible ante lo que está ocurriendo en el resto del mundo, la muerte del pequeño Aylan removió las conciencias temporalmente e impulsó urgentemente la 'repartición' de los refugiados entre los países de la Unión Europeas, y si el hecho de tener que fijar cuotas era una opción un tanto cuestionable y reprochable lo es más la realidad de que ni si quiera se ha cumplido con ese compromiso. De los diez países del mundo que mayor número de refugiados acoge ninguno es europeo. Victoria Ortega, presidenta del Consejo General de la Abogacía, señaló durante la inauguración del III Congreso de Derechos Humanos que «Europa situó a la persona en el centro de su actuación, pero este pilar fundamental se está depreciando, máxime tras su vulneración con el acuerdo sobre refugiados entre la UE y Turquía».

Los derechos humanos no son derechos de unos pocos. Como decía Javier Bauluz, premio derechos humanos del Consejo General de la Abogacía, «sin derechos humanos no hay democracia».

Ali, refugiado africano que participó en el Congreso de Derechos Humanos de la Abogacía Española, manifestaba que «es muy difícil para una persona que tenía una vida feliz en su país dejarlo todo y huir de la muerte». Desde nuestra perspectiva europea pensamos que los refugiados siempre han vivido en situaciones precarias o de pobreza pero debemos reflexionar que un día sus vidas eran como las nuestras, que tenía una proyección de futuro que se ha visto truncada forzosamente por las circusntancias. 


La defensa de los derechos humanos es una obligación de toda la sociedad, y su cumplimiento está en nuestras manos, «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros», citando el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos finalizaba su discurso Carlos Carnicer premio extraordinario de derechos humanos por toda una vida dedicada a la defensa de los derechos humanos.